Mercados financieros: volatilidad y rotación de activos
Las últimas jornadas han estado marcadas por una fuerte volatilidad. En EE.UU., las preocupaciones sobre el crecimiento económico y las declaraciones erráticas de Trump sobre los aranceles han generado incertidumbre, provocando revisiones a la baja de las previsiones de crecimiento para 2025 (la OCDE ha revisado últimamente el crecimiento de EE.UU. a la baja: 2,2% para 2025 y 1,6% para 2026 vs. 2,4 % y 2,1 % anterior, respectivamente). Esto ha acelerado la rotación de los inversores hacia los mercados europeos y asiáticos, en detrimento de las grandes tecnológicas estadounidenses.
En Europa, las expectativas de conversaciones para un alto el fuego en Ucrania y el anuncio de un ambicioso plan de gasto en defensa tras las elecciones alemanas han tenido un gran impacto. Esto ha impulsado el euro por encima de los 1,09 frente al dólar, revertiéndose la tendencia del "Trump trade", que había favorecido al dólar desde la reelección del expresidente. Los rendimientos de los bonos europeos han aumentado de forma significativa, con el Bund alemán llegando en algún momento a rozar el 2,9% y el bono a 10 años francés acercándose al 3,6%, niveles no vistos desde la crisis de la deuda soberana de 2011. Por otro lado, en EE.UU., los tipos han caído ante la preocupación por el crecimiento, y el rendimiento del bono a 10 años ha caído hasta el 4,20% (actualmente en el 4,30%).
A nivel bursátil, las acciones europeas han consolidado ganancias, y el DAX alemán ha subido casi un 18% y el CAC francés un 9%, impulsados principalmente por la banca y por el sector de defensa. En cambio, el Nasdaq ha sufrido una caída cercana al 8%. Este cambio de tendencia también ha afectado al Bitcoin, que ha caído por debajo de los 80.000 dólares después de alcanzar un máximo de 108.000. El oro, en cambio, se ha mantenido como activo refugio, cotizando alrededor de los 3.000 dólares por onza, con una revalorización de más del 15% en lo que va de año.